Esta relación empieza con un comerciante hijo de inmigrantes italianos, Severino Arata Malaspina y el fundador y actual director de la Marca Boosting Power, su bisnieto: Cristian Díaz Arata. Así que esta unión va más allá de la sangre y el tiempo, es una relación unida en la pasión por los autos.

Todo empieza a inicios del siglo 20, por julio de 1919, hace 101 años exactamente. Te preguntarás por qué esa fecha es importante para nosotros, ocurrió días después del golpe de estado que iniciaría el segundo periodo de gobierno de Augusto B. Leguía (04 de julio de 1919). Un hombre de 30 años, residente de la ciudad de Lunahuaná, llegaría con las piezas del que se convertiría en el primer automóvil de la ciudad: Un FORD T. El auto llegó por sus propios medios hasta el puente Socsi, donde tuvo que ser desarmado para poder continuar, las piezas fueron llevadas a lomo de burro hasta su casa. A esa edad,  Severino Arata ya era un respetado comerciante y un reconocido amante de los autos americanos.

El auto fue ensamblado por uno de los mejores mecánicos de la ciudad, Don Máximo Calderón. El hecho fue tan grande que hasta la Municipalidad de Lunahuaná le entregó al comerciante un diploma de honor. Apenas el auto fue ensamblado, Severino; en medio de aplausos y vítores, condujo la formidable máquina, por todo el perímetro de la plaza mayor, en Fiestas Patrias.

Este suceso no habría sido tan impactante, si hubiera ocurrido tal vez unos años después, pero no pasó desapercibido pues la llegada del primer auto al Perú, un Gardner Sepollet, habría ocurrido apenas 21 años antes. Además, como dato curioso, se sabe que el arribo del Ford T ocurrió tan solo 33 años después del nacimiento del primer auto con motor de combustión interna, allá por el año 1886.

Este  comerciante, amante de los autos, tuvo hijos y el apellido y la pasión continuaron por varias generaciones, hasta que nació una hija y esa mujer, tendría un hijo, al que llamaría Cristian. Y aquí, mis amigos, es dónde se enlaza la historia.

Sucedió el 17 de noviembre del 1976, ese día nacería en la ciudad de Lima nuestro fundador, el cual recuerda que esa curiosidad y respeto por los autos empezó desde muy temprana edad: “Desde que tengo uso de razón, aunque siempre quise ser aviador, también me gustaban los autos. Tanto así que observaba y preguntaba cómo era el manejo a detalle y aprendí. A los 13 años manejé a escondidas el Mercedes de mi mamá sin ningún problema”, reveló Cristian, con una sonrisa en los labios, recordando esas aventuras/travesuras que marcarían un estilo de vida, que hasta el día de hoy continúa teniendo, y nos arriesgamos a decir, lo tendrá toda la vida. Porque como dijo Guillermo Francella, en el Secreto de Sus Ojos, «El tipo puede cambiar de todo: De cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios. Pero hay una cosa que no puede cambiar… No puede cambiar de pasión.»

Y esa misma pasión con la que vive día a día, hizo que sintiera la necesidad de desarrollar una idea que se convirtiera en un negocio diferente, viable. Allá, por el año 2015, creó la idea de Boosting Power, empresa que tenía por objetivo saciar la necesidad del mercado respecto a la importación de autopartes con garantía de calidad, que hasta ese momento solo había desarrollado en muy pequeña escala, para surtir a algunos amigos.

Emprendimiento que rindió sus frutos, porque 2 años después se formalizó la marca de manera legal y desde entonces no pararía.

Cristian también tiene muy clara la sensación que le provocó conocer el rol que su bisabuelo había tenido en la historia de Lunahuaná, “Sé que fue una travesía llevar el vehículo desarmado, cruzar puentes, y ensamblarlo en Lunahuaná”, acotó. También nos explica que se enorgullece saber que un hombre tan joven, como lo fue su bisabuelo, realizó semejante hazaña.

Pero… Te preguntarás, la pasión entonces se lleva en la sangre: La respuesta es sí y no. El amor y curiosidad por los autos sí bien han estado siempre presentes en Cristian, también hay que sumarle la gran influencia con la que creció. “Siempre crecí rodeado de autos. Mis tíos tenían autos y siempre hablaban de eso, a mi papá le fascinaban los autos; tenía el suyo y arreglaba su Chevy y el Ford de mi mamá. Teníamos una casa grande en Cañete con una cochera que fácil entraban 10 autos y todos se cuadraban en fila y yo jugaba alrededor. Recuerdo que me gustaba mucho jugar con un carro o camioncito de plástico que se desarmaba con tuercas y tornillos, tenía su llave de herramientas para hacerlo. Además, tenía un chachi car a pedales que era mi favorito, en aquel entonces yo tendría unos 3 años” fue la respuesta que Cristian nos dio cuando le preguntamos si tuvo alguna influencia de parte de la familia.

Al día de hoy, la Marca Boosting Power se está posicionando como una marca de confianza, pero para eso la meta debe estar clara desde un inicio, hay que saber a dónde se quiere llegar, y eso es algo que nuestro director ha tenido siempre muy claro: “Anhelo ser el primer guía o medio de transformación de autos promedio a vehículos potentes, competitivos y personalizados en el Perú, igualando o mejorando el récord de otros países”.

“Sé que los que realmente tenemos esta pasión por los autos, no los vemos como un accesorio, son parte de nuestro día a día, los cuidamos y respetamos la potencia que tienen. Por eso es importante para mí que nuestros clientes estén completamente satisfechos, porque no solo son clientes, son parte de este grupo de personas que comparten la misma pasión, son amigos y sé con seguridad que tanto cuidamos y mantenemos a punta nuestros autos, que no estamos pensando en invertir para luego vender. No es así, nosotros invertimos bien en nuestros autos, para lucirlos con orgullo, porque sabemos que son un reflejo de nuestra personalidad competitiva y aventurera. Es por eso que soy consciente de lo importante que es para nuestro equipo brindar un servicio integral, con calidad total: Por el gran valor que tienen los autos para cada uno de nuestros clientes”.

Al preguntarle a Cristian sobre el camino que le queda recorrer a Boosting Power, nos comentó lo siguiente: “Por el aniversario 101 de la llegada del Ford T a Lunahuaná, logrado con los esfuerzos de mi bisabuelo, estamos iniciando una nueva etapa. Nos estamos mudando a Chorrillos y le brindaremos a nuestra clientela una experiencia completa y mejor: Tendremos una tienda física con todo lo que se requiere y una factoría con los equipos y herramientas de última generación para todos nuestros clientes y todo esto irá de la mano con un equipo humano profesional, capacitado constantemente, tendremos un cambio de concepto, estamos modernizando nuestra imagen, nuestro logo, porque sentimos que debemos hacerlo y los cambios siempre nos llevan a evolucionar, a mejorar. Sé que es un gran esfuerzo el que estamos haciendo, pero considero que este es el siguiente gran paso que debemos dar, siento que es lo correcto”.